La enfermedad de Alzheimer es un problema creciente en el mundo moderno. En el pasado, La esperanza de vida era menor: la gente rara vez vivía lo suficiente como para desarrollar las enfermedades asociadas específicamente al envejecimiento. El hecho de que la gente viva más tiempo es un testimonio de la medicina moderna. Sin embargo, a medida que esto continúe, más personas desarrollarán Alzheimer u otras enfermedades relacionadas con la demencia durante su vida. 

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Los psicodélicos como tratamiento de la enfermedad de Alzheimer

Sin embargo, un grupo cada vez mayor de científicos cree que podría haber esperanza en el horizonte para una enfermedad que hasta ahora tenía muy pocos tratamientos. Los psicodélicos, como psilocibina (de las setas mágicas y las trufas) y el LSD tienen potentes propiedades antiinflamatorias. También mejoran la neuroplasticidad del cerebro y combaten los síntomas cerebrales con acción microbiológica. 

En todo el mundo, alrededor de 50 millones de personas viven con demencia, y la enfermedad de Alzheimer representa aproximadamente 50 - 70% de estos casos. Con el crecimiento y el envejecimiento de la población mundial, esta cifra se triplicará. Esto significa que cualquier método potencial para el alivio de estas condiciones es dolorosamente bienvenido. Esta es una de las razones por las que la incipiente investigación psicodélica está recibiendo tanta atención: hasta ahora no había ninguna chispa de esperanza.

¿Qué es la enfermedad de Alzheimer?

La enfermedad de Alzheimer es un trastorno neurológico progresivo. El envejecimiento normal suele provocar la neurodegeneración, es decir, la atrofia y el deterioro de las células cerebrales. Sin embargo, quienes padecen Alzheimer lo experimentan en un grado patológico, lo que significa que se produce de forma mucho más rápida y grave. Es la causa más común de demencia y se caracteriza por un deterioro de las habilidades cognitivas, conductuales y sociales y, por tanto, de la capacidad de funcionar y vivir de forma independiente. El Alzheimer también está relacionado con la inflamación del cerebro.

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La causa no está clara, pero los efectos causados por la inflamación pueden ser tan devastadores como la neurodegeneración. La inflamación afecta al funcionamiento general del cerebro, lo que aumenta los problemas de memoria y aprendizaje. 

Tanto la neurodegeneración como la inflamación cerebral pueden afectar gravemente a la salud mental. Según algunos estudios, más del 40% de los enfermos de Alzheimer presentan síntomas diagnosticables de depresión. Esto significa que, en general, los enfermos de Alzheimer tienden a tener una calidad de vida muy pobre.

Un ataque múltiple

Un estudio reciente, publicado en Temas actuales de las ciencias del comportamiento exploró la forma múltiple en que los psicodélicos podrían utilizarse para combatir los diversos síntomas de las enfermedades cerebrales degenerativas. 

Existe un prometedor solapamiento entre los beneficios asociados a la terapia psicodélica y los síntomas del Alzheimer. La psilocibina y el LSD tienen notables capacidades antiinflamatorias, que tienen el potencial de combatir la inflamación cerebral que se manifiesta con la enfermedad.

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Además, así como el Alzheimer se asocia a la degeneración del cerebro, los psicodélicos están empezando a asociarse con la mejora de la neuroplasticidad del cerebro. Esto significa que su capacidad de crecer nuevas vías neuronales y cambiar. El lóbulo frontal y otras áreas cerebrales dañadas por el Alzheimer pueden tener la posibilidad de mejorar y crecer bajo la administración de psicodélicos. 

Los psicodélicos ayudan a recuperar la memoria y el estado de ánimo

Los investigadores del artículo, dirigidos por el Dr. Albert García-Romeu, también señalaron que la memoria autobiográfica se altera durante una experiencia con psilocibina o LSD. Esto significa que quizás podrían utilizarse para mejorar el recuerdo y la claridad de la memoria. Los investigadores escribieron: 

 "...también se ha informado de cambios agudos en la memoria autobiográfica durante los efectos psicodélicos, lo que sugiere que el LSD y la psilocibina pueden facilitar el recuerdo y la vivacidad de los recuerdos vitales más destacados, un mecanismo potencialmente relevante para el tratamiento de [la enfermedad de Alzheimer]".

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Por último, la investigación descubrió que el uso más investigado de los psicodélicos - como tratamiento de condiciones de salud mental - también era pertinente en este caso. Además de combatir el deterioro cerebral causado por el Alzheimer, los psicodélicos también podrían tratar la depresión asociada al diagnóstico. 

Atención a los enfermos y a la sociedad

Por supuesto, actualmente no existe una cura definitiva para una enfermedad como el Alzheimer. Sin embargo, el Dr. García-Romeu y sus colegas de la Universidad John Hopkins creen que los psicodélicos podrían aliviar el dolor tanto de los que padecen la enfermedad como de la sociedad que los cuida. 

Los investigadores concluyeron:

"En resumen, tres vías biológicas convergentes pueden ser responsables de la plasticidad neuronal inducida que da lugar a efectos duraderos y profundos tras la administración de psicodélicos ... 

Además, los efectos antidepresivos y ansiolíticos de los psicodélicos clásicos podrían proporcionar importantes avances para promover los beneficios psicológicos en los pacientes que luchan contra la EA y las comorbilidades neuropsiquiátricas como la depresión y la apatía". 

Para decirlo más claramente, los psicodélicos tienen el potencial de atacar los síntomas biológicos, cognitivos y psicológicos de la enfermedad de Alzheimer. Hablando de una triple amenaza. 

Más hallazgos prometedores por venir

En este mismo momento, la Universidad John Hopkins está reclutando voluntarios para participar en un estudio. Este estudio explorará el uso de la psilocibina para tratar la depresión causada por un diagnóstico de Alzeheimer. Los investigadores administrarán una dosis alta o moderada a los voluntarios durante 8 semanas. Durante este tiempo, y durante 6 meses después, asistirán a reuniones terapéuticas. En ellas se evaluará su estado de ánimo y su calidad de vida. Este será un paso clave para medir la reacción a la psilocibina de quienes se encuentran en las primeras fases de la enfermedad. 

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La investigación continúa a buen ritmo, así que crucemos los dedos para que haya más hallazgos prometedores.